Cada febrero, Chella vive uno de los actos más singulares de toda la Comunitat Valenciana. La conocida como San Fumat mezcla carnaval, sátira, tradición tabaquera y un ambiente donde el humo —de caliqueños y también de porros— forma parte visible del ritual.
Sin embargo, este año la celebración ha estado rodeada de rumores. La ausencia de escolta policial en la procesión ha generado inquietud entre vecinos, que temen que esta tradición pueda estar en el punto de mira y que su continuidad no esté garantizada en el futuro.
¿Qué representa realmente el San Fumat? ¿Por qué genera tanta expectación? ¿Y qué está pasando este año?
¿Qué es exactamente el San Fumat en Chella?
San Fumat es una procesión pagana y grotesca que se celebra durante las fiestas patronales en honor a la Candelaria, San Blas y el Cristo del Refugio. Tiene lugar de madrugada, cuando termina la verbena y el ambiente ya está completamente desinhibido.
El protagonista es un santo ficticio: San Fumat. No pertenece al santoral religioso, sino que es una creación popular con tono satírico. El muñeco, elaborado el mismo día con materiales cotidianos, suele portar un puro de gran tamaño como símbolo.
Tras el concierto nocturno en el auditorio municipal, los vecinos —disfrazados— inician la procesión portando velas, caliqueños y acompañados por músicos. La comitiva recorre las calles envuelta en humo hasta llegar al Paseo, donde el muñeco es finalmente quemado entre aplausos, música y celebración colectiva.
La escena es claramente carnavalesca. Y sí, además de los tradicionales caliqueños, también es habitual que parte de los asistentes fumen porros durante el recorrido, algo que forma parte del carácter desenfadado y transgresor que ha definido históricamente la noche.
Homenaje al pasado tabaquero de Chella
Para entender la Fiesta fumona San Fumat en Chella, hay que conocer el peso que tuvo el tabaco en la historia local. Durante los siglos XIX y XX, la elaboración artesanal de caliqueños fue una actividad extendida que ayudó económicamente a muchas familias del municipio.
En muchos casos se trataba de producción doméstica y economía sumergida, especialmente realizada por mujeres. Los caliqueños llegaron a convertirse en un símbolo del pueblo.
El San Fumat nace como una especie de homenaje irónico a esa tradición. La obligación no escrita de acudir disfrazado y fumando un puro conecta directamente con ese pasado.
Con el tiempo, la celebración evolucionó. Lo que empezó como una reivindicación humorística de los puros artesanales acabó convirtiéndose en una noche donde el consumo de tabaco y también de cannabis se normaliza dentro del contexto festivo, siempre bajo la lógica de carnaval y desinhibición.
Una procesión irreverente que rompe con lo religioso
Las fiestas patronales de Chella combinan actos profundamente religiosos con actividades lúdicas. Durante varios días se celebran procesiones, eucaristías, mascletás y eventos culturales.
En ese marco solemne, San Fumat actúa como contrapunto irreverente. Es una procesión paródica que rompe con la liturgia tradicional y que, en cierto modo, funciona como cierre simbólico y liberador de las fiestas.
La quema del santo ficticio recuerda a otras tradiciones valencianas donde se destruye una figura para marcar el final de un ciclo festivo. Aquí el tono es claramente burlón y popular.
El humo —ya sea de caliqueños o de porros— se convierte en parte del paisaje visual de la madrugada, reforzando el carácter transgresor del acto.
¿Está en peligro la Fiesta fumona San Fumat Chella?
Este año se ha producido un hecho que ha encendido las alarmas entre los vecinos: la procesión no ha contado con el acompañamiento policial habitual.
Aunque no existe ningún comunicado oficial que anuncie su cancelación futura, la falta de escolta ha alimentado rumores. Algunos vecinos apuntan a que los nuevos agentes no ven con buenos ojos una celebración donde el consumo de tabaco y cannabis es visible y forma parte del ambiente.
En un contexto donde las normativas sobre consumo en espacios públicos son cada vez más estrictas y donde las administraciones buscan evitar situaciones polémicas, actos como este pueden generar tensiones.
La San Fumat siempre ha tenido un componente provocador, pero en la actualidad ese carácter puede chocar con una mayor vigilancia institucional.
Tradición popular frente a nuevas sensibilidades
El debate no es sencillo. Por un lado, se trata de una tradición con más de dos décadas de historia, organizada por jóvenes y festeros del pueblo, profundamente arraigada en la identidad local.
Por otro lado, el contexto social ha cambiado. La visibilidad del consumo de porros en la vía pública durante una procesión puede generar controversia, especialmente cuando se trata de un evento que forma parte de las fiestas patronales.
La cuestión es si la tradición podrá adaptarse para seguir existiendo sin perder su esencia. Muchas fiestas evolucionan con el tiempo para ajustarse a nuevas realidades legales y sociales.
Mucho más que humo: identidad y pertenencia
Más allá del debate, la San Fumat representa para muchos vecinos un símbolo de comunidad. Es la noche donde se mezclan generaciones, donde el disfraz elimina jerarquías y donde el humor une al pueblo.
Es también un recordatorio del pasado tabaquero de Chella, reinterpretado desde la sátira y el desenfado.
Si algún día desapareciera, no solo se apagaría una hoguera. Se perdería una expresión cultural que forma parte del relato contemporáneo del municipio.
Por ahora, el San Fumat sigue recorriendo las calles entre música y humo. La incógnita es si lo seguirá haciendo en los próximos años o si estamos ante el inicio de una transformación obligada por los tiempos.
¿Cuándo es San Fumat?
El San Fumat se celebra cada año durante las fiestas patronales de Chella, concretamente en la madrugada del 2 de febrero, coincidiendo con el día de la Candelaria. Comienza cuando termina la verbena organizada dentro del programa festivo oficial, normalmente pasada la medianoche.
Es importante entender que no se trata de un acto religioso tradicional, sino de una procesión pagana y carnavalesca que sirve como contrapunto irreverente a los actos solemnes dedicados a la Candelaria, San Blas y el Cristo del Refugio. Mientras durante el día predominan las celebraciones litúrgicas, por la noche el ambiente cambia radicalmente.
El momento clave es la salida del muñeco de San Fumat, un santo ficticio confeccionado el mismo día con materiales cotidianos. A partir de ahí, los vecinos —disfrazados y portando caliqueños— recorren las calles del municipio acompañados de música y humo hasta llegar al punto donde el muñeco es finalmente quemado.
La fecha se mantiene estable año tras año porque forma parte estructural del calendario festivo de Chella. No es un evento independiente, sino integrado dentro del conjunto de celebraciones patronales.
Por tanto, si te preguntas cuándo es San Fumat, la respuesta es clara: la madrugada del 2 de febrero, como cierre nocturno y desenfadado del día de la Candelaria.
¿Cuándo son las fiestas de Chella?
Las fiestas patronales de Chella se celebran tradicionalmente entre el 2 y el 4 de febrero, aunque en los últimos años el programa se ha ampliado varios días antes y después, incluyendo actos previos como coronaciones, pregón, espectáculos musicales y actividades infantiles.
Estas fiestas están dedicadas a la Candelaria, San Blas y el Santísimo Cristo del Refugio. Durante esos días el municipio combina actos religiosos —procesiones, eucaristías, bendiciones— con eventos festivos como mascletás, conciertos, verbenas y desfiles.
Dentro de este calendario destaca especialmente San Fumat, que se celebra en la madrugada del 2 de febrero tras la verbena. Es uno de los actos más populares entre la juventud y uno de los más singulares de la comarca del Canal de Navarrés.
El programa suele comenzar a finales de enero con la coronación de las reinas de fiestas y el pregón, extendiéndose durante más de una semana en algunas ediciones recientes. Sin embargo, el núcleo central sigue concentrándose en los primeros días de febrero.
¿Cuáles son las festividades patronales de Chella?
Las festividades patronales de Chella están dedicadas a tres figuras principales: la Virgen de la Candelaria, San Blas y el Santísimo Cristo del Refugio. Estas celebraciones combinan tradición religiosa, cultura popular y actos festivos que atraen tanto a vecinos como a visitantes de la comarca.
El 2 de febrero se celebra la Candelaria, con procesiones, bendiciones y actos litúrgicos. El 3 de febrero está dedicado a San Blas, patrón de la localidad, incluyendo la tradicional bendición de rollos. El 4 de febrero se honra al Cristo del Refugio, en una de las jornadas más solemnes del programa.
Paralelamente a estos actos religiosos, el municipio organiza verbenas, conciertos, mascletás, pasacalles y actividades culturales. En este contexto festivo se integra San Fumat, que funciona como acto lúdico y carnavalesco asociado al día de la Candelaria.
Aunque el San Fumat no forma parte del santoral oficial, se ha convertido en uno de los eventos más reconocidos de las fiestas patronales por su carácter grotesco, su procesión nocturna y la quema final del muñeco.
Así, las festividades patronales de Chella combinan solemnidad y desenfado, tradición religiosa y celebración popular.



