Nuevos estudios científicos sobre la marihuana

Planta de marihuana verde iluminada sobre fondo oscuro, utilizada en nuevos estudios cientificos sobre el cannabis

La investigación sobre el cannabis vive un momento de expansión sin precedentes. Durante 2025 se indexaron en PubMed más de 85 ensayos clínicos sobre cannabis y cannabinoides, una cifra que habría sido impensable hace una década, cuando las trabas regulatorias hacían casi imposible estudiar la planta con el rigor que se exige a cualquier otro medicamento.

Ese volumen de estudios ha traído consigo algo que no siempre gusta escuchar: resultados mucho más matizados de lo que sugiere el entusiasmo popular. Los nuevos estudios científicos sobre la marihuana confirman beneficios claros en algunas indicaciones concretas, los descartan en otras muchas y, sobre todo, empiezan a dibujar con precisión los riesgos.

Repasamos qué dice la evidencia más reciente, sin exageraciones en ninguna de las dos direcciones.

Dolor lumbar crónico: el ensayo más ambicioso hasta la fecha

El estudio más relevante publicado recientemente es el ensayo de fase 3 del preparado VER-01, aparecido en Nature Medicine. Con 820 adultos participantes, es uno de los ensayos aleatorizados más grandes realizados nunca con un derivado del cannabis.

Los resultados fueron positivos: el preparado logró una reducción significativa del dolor lumbar crónico frente a placebo. El dato importante no es solo la eficacia, sino el tamaño de la muestra. Buena parte de la investigación previa sobre cannabis se basaba en estudios de veinte o treinta personas, insuficientes para extraer conclusiones sólidas. Un ensayo de 820 participantes juega en otra liga metodológica.

Este trabajo refuerza la idea de que el cannabis medicinal puede tener un papel real en el manejo del dolor crónico no oncológico, especialmente en pacientes que no responden bien a otras opciones.

Epilepsia resistente: la evidencia más sólida que existe

Si hay un terreno donde el cannabis ha demostrado su valor terapéutico más allá de toda duda razonable, es la epilepsia refractaria al tratamiento convencional.

Las extensiones a largo plazo de los ensayos de fase 3 con cannabidiol siguen mostrando reducciones sostenidas en la frecuencia de convulsiones en pacientes con síndromes como Dravet o Lennox-Gastaut. Lo relevante de estos datos es la palabra «sostenidas»: el efecto se mantiene en el tiempo, no se diluye tras unos meses.

No es casualidad que sea precisamente en esta indicación donde el CBD ha conseguido aprobaciones regulatorias formales como medicamento en Europa y Estados Unidos.

Cáncer: beneficios modestos y efectos adversos a considerar

En pacientes con cáncer avanzado, un ensayo aleatorizado doble ciego encontró un beneficio modesto sobre el dolor, acompañado de una mayor incidencia de efectos adversos psicomiméticos: confusión, desorientación o alteraciones perceptivas.

Es un resultado honesto y clínicamente útil. Existe un beneficio, pero no es espectacular, y tiene un coste en forma de efectos secundarios que cada paciente y cada médico deben valorar.

Menos alentador fue un estudio piloto sobre neuropatía inducida por taxanos, un tipo de daño nervioso derivado de la quimioterapia. Con solo 12 participantes, el ensayo mostró empeoramiento en todas las variables medidas. La muestra es demasiado pequeña para ser concluyente, pero apunta en una dirección que conviene no ignorar: el cannabis no es útil para cualquier tipo de dolor.

La revisión de JAMA que enfrió el entusiasmo

En noviembre de 2025, JAMA publicó una revisión que generó un considerable debate. Su conclusión fue contundente: la evidencia procedente de ensayos clínicos aleatorizados no respalda el uso de cannabis o cannabinoides para la mayoría de las afecciones para las que se promueven.

Conviene leer esta conclusión con precisión, porque se ha malinterpretado en ambos sentidos. No dice que el cannabis no sirva para nada: la epilepsia refractaria, ciertos tipos de dolor crónico o las náuseas por quimioterapia mantienen respaldo. Lo que dice es que la lista de dolencias para las que se comercializa cannabis es muchísimo más larga que la lista de dolencias para las que existe evidencia.

Esa brecha entre promesa comercial y prueba científica es, hoy por hoy, el principal problema del sector.

Seguridad: hígado, interacciones y conducción

Los estudios sobre seguridad son quizá la novedad más importante del último año, porque desmontan la idea de que el CBD es una sustancia completamente inocua.

Un ensayo publicado en JAMA Internal Medicine con 201 participantes encontró que 8 personas (el 5,6 % del grupo tratado con CBD) presentaron elevaciones de enzimas hepáticas superiores a tres veces el límite normal. Es un porcentaje que ningún medicamento podría ignorar y que obliga a plantear controles hepáticos en tratamientos prolongados.

También se ha documentado una interacción farmacológica relevante: el CBD eleva las concentraciones plasmáticas de THC y de su metabolito activo, el 11-OH-Δ9-THC. Dicho de otro modo, combinar ambos cannabinoides no suaviza el efecto del THC como se creía popularmente, sino que puede intensificar su exposición real en el organismo.

En seguridad vial, los estudios con simuladores de conducción arrojan un hallazgo que se repite con incómoda constancia: existe una discrepancia notable entre el deterioro percibido y el deterioro real. Los consumidores tienden a sentirse más capaces de conducir de lo que objetivamente están.

Cannabinoides menores: más allá del THC y el CBD

La investigación empieza a mirar hacia compuestos que hasta hace poco eran meras notas al pie.

El CBN (cannabinol) está siendo reevaluado: la evidencia reciente lo sitúa no solo como agente promotor del sueño, sino como un posible neuroprotector con capacidad para mitigar el estrés oxidativo. El CBDA (ácido cannabidiólico) despierta un interés creciente en estudios farmacocinéticos, aunque su evidencia sigue siendo limitada y conviene no adelantarse a los datos.

Es un campo prometedor, pero en fase temprana. La distancia entre «resultados interesantes en laboratorio» y «tratamiento útil para pacientes» suele medirse en años.

Farmacogenómica: por qué el cannabis no afecta igual a todos

Una de las líneas más interesantes de la investigación actual es la medicina de precisión aplicada a los cannabinoides.

La evidencia de 2025 y 2026 ha puesto el foco en dos genes: CYP2C9 y CYP2C19, responsables de metabolizar los cannabinoides en el hígado. Las variantes que cada persona hereda de estos genes determinan la velocidad a la que procesa el THC y el CBD.

Esto explica algo que cualquier consumidor ha observado: la misma dosis produce efectos radicalmente distintos según la persona. No es una cuestión de tolerancia o costumbre, sino de genética. A futuro, este conocimiento podría permitir ajustar dosis de forma individualizada en usos terapéuticos.

Un marco regulatorio que por fin acompaña

Buena parte de este avance científico se explica por cambios normativos. En abril de 2026, Estados Unidos anunció la reclasificación de la marihuana medicinal como droga de menor riesgo, con el objetivo explícito de facilitar la investigación.

La clasificación previa imponía barreras burocráticas que hacían la investigación lenta y cara. Al relajarlas, se abre la puerta a más ensayos, mejor financiados y con muestras más grandes. Los frutos de este cambio se verán sobre todo en los próximos años.

Qué conclusiones podemos extraer

La fotografía que dejan los nuevos estudios científicos sobre la marihuana es la de una planta que ni es el remedio universal que algunos venden, ni la sustancia inútil que otros describen.

Hay indicaciones con evidencia sólida, como la epilepsia refractaria. Hay indicaciones con evidencia creciente y prometedora, como el dolor lumbar crónico. Hay muchísimas indicaciones promocionadas sin respaldo real. Y hay riesgos concretos y medibles —hepáticos, de interacción farmacológica, de conducción— que merecen tomarse en serio.

Lo mejor de este momento científico es precisamente eso: por primera vez estamos en condiciones de responder con datos, no con opiniones. Y esa es una noticia excelente tanto para quien defiende el cannabis como para quien lo cuestiona.

This article is also available in English: New Scientific Studies on Marijuana.

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